lunes, 19 de julio de 2010

La Mazorca Radical - parte V -

“Hay que pasar el Invierno”

Así como la aparición del peronismo significó un reacomodamiento en las filas de los demás partidos políticos, lo mismo ocurrió luego de su proscripción. Los radicales volvían a dividirse frente a la controversia de pactar con el peronismo para obtener sus votos en las elecciones de 1957.

Arturo Frondizi, astuto conspirador con gran vocación de poder, le promete a Perón, a cambio de los votos del peronismo, normalizar los sindicatos, levantar la proscripción del peronismo y seguir su programa de gobierno que en conclusión no estaba nada alejado del yrigoyenismo que practicaba el propio Frondizi.

Esto hecho causó la ruptura con Ricardo Balbín, quen no podía ocultar su odio a las clases obreras, y decidía crear la Unión Cívica Radical del Pueblo.

A los pocos días de asumir Frondizi envió al congreso un proyecto de Ley de Amnistía para los presos políticos peronistas y el proyecto de Asociaciones Profesionales, devolviéndole gran parte de su poder a los gremios.
Las primeras medidas de Frondizi devolvían el radicalismo a sus orígenes: 60 por ciento de aumento de salarios; control de precios; aumento de pensiones; envío al Congreso de un proyecto de ley de reforma agraria; desarrollo de la industria nacional.

Pero poco duraría la primavera. Ante las primeras reacciones del poder concentrado, Frondizi se somete incursionando en una de las costumbres radicales más repetidas: la traición.
Luego de criticar a Perón por firmar contratos mixtos de explotación petrolera con empresas extranjeras a pesar de ser favorables para nuestro país, Frondizi permite la entrada de multinacionales foráneas sin cobrarles impuestos. Como si fuera poco el contrato petrolero cubría a las empresas extranjeras de los riesgos de expropiación, guerra o insurrección de los mercados en que operaba.

A poco más de un año de gobierno designa como ministro de economía al ultraliberal Álvaro Alsogaray que pasaría a la historia luego de pronunciar su frase mas famosa: “hay que pasar el invierno”. Traducido al dialecto popular esa frase significaba volver a las viejas recetas liberales: exportación de materias primas sin valor agregado, limitar el proceso de industrialización, liberalizar las importaciones, endeudarse con el FMI por 200 millones de dólares, aumentar las tarifas del transporte público, despidos y ajuste de salarios contra el pueblo trabajador.

Perón condena estas medidas lo que provoca una profundización de la resistencia peronista. Huelgas, planes de lucha y ocupación de fábricas, con la toma del frigorífico Lisandro de la Torre como bandera, son respondidas por Frondizi con la aplicación del Plan de Conmoción Interna del Estado (Conintes). Un plan urdido para combatir el terrorismo y juzgar a civiles mediante tribunales militares Frondizi lo utilizó para encarcelar dirigentes sindicales.

El mismo dirigente que conoció la cárcel por cometer actos de terrorismo contra la población civil y por conspirar contra un gobierno democrático elegido por el 62 por ciento del pueblo, en nombre del la libertad y de la democracia, reprime con el ejército a los trabajadores por manifestarse en contra del recorte de su salario y por luchar a favor de que se levante la proscripción contra el partido mayoritario. En definitiva una lógica muy radical.

Raúl Scalabrini Ortiz diría de Frondizi: “Usted ve un animal grande, de cuatro patas, generalmente marrón, que tiene ubres de las que extraen leche los tamberos, cuyo excremento es de color verde y que hace muuu. Usted dice, obviamente, que es una vaca. Pues bien, Arturo Frondizi le demostrará que no, que es una locomotora Diesel”.

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