Se les Escapo la Tortuga
En la década del sesenta la vida democrática del país seguía sesgada y violada, no solamente por el “partido militar” sino también por todos los partidos políticos que aceptaron participar de ese simulacro de democracia, entre ellos, quienes se proclamaron a lo largo de la historia co
mo sus celosos e inquebrantables guardianes: el partido radical.Las elecciones que consagraron al radical Arturo Illia como Presidente de la Nación fueron unas de las más anodinas de la historia, pudiéndoselas comparar con las legislativas del 2001, debido al gran caudal de votos en blanco. Arturo Illia, con el apoyo de Ricardo Balbín, presidente del partido radical, ganó las elecciones con tan solo el 25 por ciento de los votos.
Una de sus primeras medidas fue nombrar como canciller a Miguel Angel Zabala Ortiz, uno de los líderes del radicalismo unionista, que participó en el bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, junto a Roque Carranza, luego Ministro de Defensa de Alfonsín.

Sin embargo Illia levantó la proscripción del peronismo y actuó con gran audacia tomando medidas progresistas. Incluso, los contratos petroleros firmados por Frondizi fueron declarados nulos de nulidad absoluta por vicios de ilegitimidad y por ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación.
Esta medida sumada al control de abusos en los medicamentos, visibilizando las mafias que operaban detrás de los laboratorios, y el no alineamiento con EE.UU. en la política internacional, fueron las causas que terminaron de poner en contra de su gobierno a gran parte de la prensa que siempre es tan sensible cuando se le toca una porción de rentabilidad a los grandes intereses económicos, no solo internos sino también externos.

El diario Clarín, de origen desarrollista, encabezó una feroz campaña de prensa contra Illia acompañado por Mariano Grondona , Bernardo Neustadt y otras figuras deleznables del periodismo “independiente” quienes bautizaron a Illia como “Tortuga” por su supuesta lentitud a la hora de tomar medidas importantes.
Esta campaña es solo comparable con la que en nuestros días, liderada también por el grupo Clarín, se ha llevado adelante contra la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. En aquel entonces el
poder mediático unido al económico “se llevo puesto” al débil poder político, en cambio hoy, una militancia concientizada resiste los nuevos embates de los golpistas. Porque el establishmenth no reacciona contra un partido político en particular sino contra un proyecto de país que muchas veces han compartido radicales y peronistas.Otras iniciativas del gobierno que terminaron de moldear el golpe de estado fueron la ley del salario mínimo, vital y móvil; el aumento de un 10 por ciento en la producción industrial; la participación de los trabajadores del 41 por ciento de los ingresos y la caída en la tasa de desempleo al 4,1 por ciento. Además los presupuestos de cultura, educación y obra pública fueron uno de los más altos de nuestra historia.
Pero el odio gorila de Illia contra el peronismo le hizo cometer un grave error repetido por
Alfonsín casi dos décadas más tarde: el intento de desperonizar los sindicatos.Sin embargo quienes operaron para liquidar al gobierno radical fueron algunos de sus propios correligionarios como el inefable Arturo Frondizi.
El gobierno de Illia que fuera plantado para ser funcional al ejército se convirtió finalmente, en una extraña especie de tortuga con un caparazón difícil de romper.
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