viernes, 23 de julio de 2010

La Mazorca Radical - Parte VII -

Aniquilar a la Guerrilla Fabril

En la década del setenta el partido radical seguiría profundizando sus dicotomías internas.
Mientras el radical Arturo Mor Roig formaba parte del gobierno del Dictador Lanusse como Ministro del Interior en tiempos de los fusilamientos de Trelew, otros dirigentes radicales, como los abogados Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Amaya, eran pedidos como garantía por los detenidos de Montoneros y del ERP.



Cofundador del Movimiento de Renovación y cambio de la UCR, Solari Yrigoyen asesoraba a gremialistas de la talla de Agustín Tosco y Raimundo Ongaro y había salvado a varios militantes chilenos de la dictadura de Augusto Pinochet.
Declarado como el enemigo número uno por Lorenzo Miguel, Solari Yrigoyen sufriría dos atentados a manos de la Triple A, y salvaría su vida de milagro. Secuestrado y torturado por la dictadura de Videla, es expulsado del país en 1977.
Su compañero Mario Amaya no tendría tanta suerte y moriría a causa de las torturas en las cárceles militares.

El Movimiento de Renovación y cambio fue fundado en 1972 y se sumaba al juego político interno del radicalismo que ya era de por si bastante variopinto. Fundado por Raúl Alfonsín, que provenía del balbinismo, y otras agrupaciones menores como La Junta Coordinadora y Franja Morada, que provenían de la socialdemocracia, este Frente compondría la nueva ala izquierda del partido.

Tanto Franja Morada como la Junta Coordinadora se mantuvieron al margen de puebladas como el Cordobazo, de huelgas y de planes de luchas coordinados por las organizaciones peronistas contra la dictadura. Mientras la JP era reprimida con la máxima crueldad conocida, Franja Morada apostaba al diálogo como único camino posible para el regreso de la democracia.

Por otro lado Balbín organizaba un frente cívico opositor a la dictadura y acercaba posiciones con el peronismo. En 1970, la UCR, el justicialismo, el conservadurismo popular, los socialistas y otras fuerzas políticas lanzan un documento titulado: Sin solución política es impensable una solución económica. Nacía así la "Hora del pueblo", una agrupación multipartidaria que se proponía la recuperación de las instituciones democráticas.

Por su parte Frondizi en marzo de 1972, fuera del partido radical y como líder de su nuevo partido, Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), se incorporó al Frente Justicialista de Liberación Nacional que se preparaba para participar en las elecciones de marzo de 1973.

Cuando Perón regresó al país en noviembre de 1972 mantuvo una reunión con Balbín dónde ambos líderes acordaron un apoyo mutuo, incluso, una vez caído el gobierno de Cámpora se barajó la posibilidad de que Perón-Balbín formen un gobierno de unidad nacional que finalmente no se llevó adelante por las presiones de las bases, tanto en un partido como en el otro.

En el cierre de la campaña presidencial del radicalismo Balbín pronunciaría su famosa frase: “El que gana gobierna y el que pierde ayuda”. Si algunos de los dirigentes radicales trajera de el arcón de los recuerdos esta frase a nuestro presente, seguramente, dejaría de tener el espacio mediático que le brindan los grandes monopolios de la comunicación.

Cuando la violencia se fue incrementando y el General Perón pasó a mejor vida, Balbín volvió a probarse el traje que mejor le quedaba. Apoyó la represión, el ajuste y el disciplinamiento de los sindicatos.
Cuando la Triple A cometía un crimen tras otro; cuando Martínez de Hoz, por ese entonces presidente de ACINDAR, comenzaba a implementar en la fábrica el plan de aniquilamiento y desaparición de delegados sindicales, Balbín sintetizaba el sentimiento del radicalismo en una sola frase: “hay que aniquilar a la guerrilla fabril”.

Cuando era inminente el golpe de estado de marzo del 76, el líder radical declaraba que “las ratas abandonan el barco” en clara alusión a su viejo socio Arturo Frondizi.

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