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sábado, 19 de junio de 2010

Despues de 514 años de opresión, EVO! (breve? historia de Bolivia) - Parte I

Por Mariano Cittadino

Primera parte: orígenes históricos

Para poder comprender los cambios socio-culturales de Bolivia es imprescindible conocer el contexto ambiental y geográfico que la constituye.
Bolivia es un país dividido casi por dos mitades exactas. Una mitad Occidental -formada por el altiplano, región de suelo árido y clima frío y seco- integrado por los departamentos de Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca, y La Paz. Y por el otro lado una mitad oriental o de “tierras bajas” -región con clima subtropical y una exuberante vegetación- formada por los departamentos de Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Pando y Beni. Esta región es también conocida con el nombre de “La Media Luna”.

Las primeras culturas que se establecieron en la región Occidental, conocidas como las culturas del Tiwanaku, fueron las Wankarani, Chapín, Aymara y Quechuas. Cada una con lenguas y características diferentes, desarrollaron la cultura ganadera camélida. Hacia el año 1.438 los pueblos originarios bolivianos de la parte occidental sufren la conquista en manos de los Incas quienes fundan en este territorio la provincia incaica de Collasuyo y dejan grandes obras arquitectónicas a la humanidad. Los Incas desarrollan la zona del altiplano convirtiéndola en una región próspera y rica.

Mientras tanto las tierras bajas orientales, son habitadas por culturas menores y sufren la continua invasión de los pueblos guaraníes que, con sus incursiones vandálicas, condenan a esta región a la pobreza.

La conquista española se centró en la región Occidental, rica tanto en minería como en ganadería, mientras que la zona oriental fue en sus inicios una zona agrícola ganadera aislada del resto país. Así se constituye el Imperio Americano Castellano de Charcas, habitado por una minoría compuesta por blancos españoles, dominantes de una masa de indígenas americanos. Los pueblos originarios fueron oprimidos, esclavizados y considerados de un rango inferior al del conquistador blanco.

Una vez instaurada la conquista, se establecieron formas de organización que permitían a los conquistadores el control de tierra, trabajo y tributos. Y como conocían de la importancia de la producción minera, se estableció el monopolio con la finalidad de evaluar la producción real y evitar la evasión de impuestos, estableciéndose como sistema de impuesto: la encomienda, y el sistema de explotación de la mita.Estos cambios fundacionales, socio-culturales, convirtieron a los pueblos Quechuas y Aymaras, en culturas dóciles y serviles. Sin embargo veremos como a través de la historia han marcado un límite imaginario a la humillación levantándose en varias oportunidades contra el opresor blanco. La primera rebelión se produjo en 1779. La comunidad aimara del Collasuyo, liderada por Tomás Katari, se levanta contra los abusos de la mita. Tomás Katari fue apresado y durante su transporte para ser juzgado por las autoridades, fue asesinado por los soldados arrojándolo a un barranco. Su hermano Dámaso Katari continuó liderando la rebelión, pero traicionado por un sacerdote, fue entregado a las autoridades y ejecutado.

Los aymaras se rebelaron por lo menos una veintena de veces entre los siglos XVI y XIX. De estas rebeliones, se destacan los levantamientos que se produjeron en 1780 y 1781, liderados por Andrés Túpac Amaru en el Cuzco y Julián Apaza en el Alto Perú. Julián Apaza formó un ejército de 40.000 hombres, se declaró Virrey y tras adoptar el nombre de Túpac Catari decretó el exterminio de la «raza blanca». Invadió Puno y puso sitio a la ciudad de Chuquiago (hoy La Paz) dos veces. Andrés Túpac Amaru, se unió a Túpac Katari en el segundo cerco a La Paz, pero maniobras políticas y militares, así como líderes originarios contrarios al levantamiento acabaron con el mismo. Los cabecillas fueron apresados y ejecutados. Katari fue descuartizado en vida mediante el procedimiento de ser amarrado de pies y manos a cuatro caballos tirando en sentido contrario. Junto a él fueron muertos casi todos sus familiares. Fue en esa oportunidad que pronunció su famosa frase: “Volveré y seré millones…”

Esta serie de derrotas volvieron desesperante la situación de los pueblos originarios, a tal punto que Las mujeres Kañaris del Imperio del Cusco, en rebeldía contra la opresión española, decidieron engendrar una estirpe de guerreros indígenas victoriosos para vengarse de los blancos y para eso supusieron que el mejor camino era mezclar su sangre con la de los españoles. Sin embargo, los mestizos nacidos de estas uniones, despreciaron la sangre materna y, lejos de asesinar a sus padres, eligieron seguir su cultura victoriosa y escapar así de la humillación del derrotado.
Es por eso que durante largas décadas los indígenas han sentido vergüenza de pertenecer a su propia raza, perdiéndose en muchos casos, sus costumbres, lenguas y religiones.

Cuando los criollos comienzan a luchar por la Independencia de España, su método elegido es la guerrilla rural aprendida de los pueblos originarios, destacándose la figura de una mujer guerrera: Juana Azurduy. Este escenario permitió que en 1825 se creara la República Independiente de Bolivia sobre la base de la antigua audiencia de Charcas.

Bolivia iniciaba su vida independiente con una región arrasada por la guerra de la independencia y por la depresión económica, situación que era acompañada por un sector minero descapitalizado y una economía basada en la subsistencia.
Durante los primeros años de este periodo, el nivel educativo de la sociedad era extraordinariamente bajo; el sector de la minería y de la industria nacional satisfacía únicamente las necesidades básicas de su población. Bolivia seguía siendo una sociedad predominantemente rural.

Hacia el año 1870, empezó a hacerse presente el capital extranjero en cantidades importantes, pudiéndose decir que la industria minera de la plata había alcanzado un nivel internacional de capitalización, desarrollo tecnológico y eficiencia, considerable. Esto que permitió mostrarlo como un sector pujante y vital, que había dado nueva vida, tanto a la economía interna como al comercio internacional.

Sin embargo en 1878 el gobierno boliviano introdujo un impuesto al salitre, situación que no fue del agrado de los concesionarios quienes se negaron a pagarlo por considerarlo "injusto" e "ilegal", argumento que tenía apoyo de los chilenos. Las tropas chilenas con la excusa de proteger a los residentes chilenos en la zona de Antofagasta, iniciaron una decidida invasión al territorio boliviano, dando origen a la Guerra del Pacífico. Luego de cinco años de guerra Bolivia y su aliado, Perú, fueron vencidos por Chile perdiendo, no solamente gran parte de su territorio, sino la salida al mar, provocando un daño irreparable a la economía boliviana por la carencia de un puerto propio.