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sábado, 26 de junio de 2010

End of Zionism = PEACE

Por Mariano Cittadino

La historia del Estado de Israel fue construida por el establishment mediante un discurso que lo ha puesto en el lugar de víctima del terrorismo árabe, como si éste fuese un pueblo bárbaro sin razones aparentes para descargar su furia contra el pueblo elegido de nuestro Dios Occidental.
La lucha por la posesión de la tierra Palestina es una historia que no está solamente cargada de terrorismo, también de mentiras, de opresión, de hambre y de una tremenda injusticia. Es la historia repetida de una supuesta civilización, contra una supuesta barbarie. De supuestas víctimas y supuestos victimarios.

Orígenes Históricos
Los primeros en ocupar la tierra de Palestina fueron los cananeos, cuatro mil años a.C. Por eso ese país se llamaba originalmente Canaan. Los cananeos, al igual que los judíos, eran de raza semita y procedían de la península arábiga.
Recién 2000 años después, conducidos por Abraham, pasarían por la región los hebreos procedentes de la Mesopotamia.
El pueblo hebreo no estaba constituido como un Estado-Nación, eran pastores nómades organizados en clanes familiares. No tenían gobierno ni eran monoteístas.
Las primeras noticias escritas sobre los hebreos se encuentran en las cartas reales encontradas en la residencia del faraón de Egipto Akenathon en el siglo XIV a.C. Se cree que del faraón egipcio, unificador de los múltiples dioses en la figura del dios sol Atón, los hebreos tomaron la idea de un dios único.
Según esas cartas los hebreos eran todo un problema; belicosos y violentos, hostigaban permanentemente a las ciudades del Imperio. Ese sería el motivo por el cuál los egipcios los habrían tomado como prisioneros.
Siete siglos más tarde, al mando de Moisés (según la mitología judía), el pueblo “elegido” recurrió a todo tipo de tropelías para quedarse con la tierra que les había prometido su celoso Dios.
Expertos en la guerra de guerrillas los hebreos flagelaban desde las montañas a las ciudades cananeas.
Pero su permanente agresividad contra civilizaciones vecinas, que dieran origen a las leyendas de David y Goliat o a las de Sanson, nos ha llegado a través de la Biblia como ataques de estos pueblos, identificados como bárbaros, contra una supuesta civilización hebrea.
Por eso acostumbraban transformar en demonios a los dioses de los pueblos vencidos como por ejemplo Baal -dios de los cananeos- que fuera convertido en el demonio Baalsebú.
Fue entonces cuando los hebreos comenzaron a organizar su Estado bajo la forma de una Monarquía y a profesionalizar su ejército.
Así se convirtieron en un reino pujante y rico con reyes de la talla de Saúl, Salomón y David.
Sin embargo otros pueblos de raíces semíticas, los Asirios y los Caldeos, destruirían Israel y tomarían como esclavos a los hebreos en el 547 a.C. A partir de entonces la tierra de Palestina sufriría interminables conquistas y el pueblo de Israel se dispersaría por todo el mundo.
El pueblo salvaje y conquistador era ahora un pueblo conquistado.
Los árabes -pueblo semita procedente del interior de la península- gobernaron Palestina (bautizada así durante la dominación del Imperio Romano) durante casi un milenio y medio, con breves intervalos de dominación de los cruzados cristianos y los mongoles. Los pueblos originarios se mezclaron y absorbieron la cultura árabe y la religión musulmana.
En 1516 el Imperio Otomano conquistó Jerusalén y mantuvo allí su hegemonía hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. Recién entonces Palestina pasa a ser responsabilidad de Gran Bretaña.

El Sionismo
Todo comenzó en Rusia por el año 1880 cuando los líderes sionistas Teodoro Hertzl y Jaim Weizmann, bajo el slogan "El sionismo quiere crear un hogar para los judíos en Palestina, al amparo de la ley pública", buscaron el apoyo de Gran Bretaña y la ayuda de los benefactores del Yishuv, que vivían en Europa Occidental y poseían grandes fortunas.
Weizmann consiguió reunirse por primera vez con el ex primer ministro ingles Arthur James Balfour en 1906 y más tarde con diversos referentes políticos gracias a que descubrió un nuevo proceso para la producción de acetona, elemento que se utilizaba para producir municiones.
En 1917 Lord Balfour asumió la cartera de relaciones exteriores lo que le terminó de dar el empuje político al movimiento sionista.
Pero cual habrá sido el verdadero interés de Gran Bretaña para aliarse con los sionistas y ayudarlos a crear un Estado-Nación en un territorio poblado en un ochenta por ciento por árabes musulmanes. ¿Creían que los poderosos judíos norteamericanos presionarían a su gobierno para que EE.UU. entre a la guerra? ¿Creían que los judíos alemanes que luchaban a favor de Alemania se dividirían? ¿O pensaban adjudicarse una porción de su territorio para la corona?
Con la promesa de la construcción de un Estado judío en Palestina la inmigración de judíos se incrementó notablemente.
Sin embargo el sionismo no fue bien recibido por los judíos ortodoxos que habitaban Palestina debido a que creían que Israel solo podía ser creado de manera divina cuando llegase el Mesías. Por otro lado los judíos que vivían en Europa se sentían ciudadanos de sus respectivos países y pensaban que el compartir un mismo credo o raza no era motivo suficiente para fundar un Estado-Nación.
Pero la inmigración no se detuvo. Como los primeros inmigrantes no tenían conocimientos sobre agricultura, se fueron a vivir a las ciudades mientras que los árabes cultivaban la tierra para ellos como mano de obra barata.
En la década del ’30 el gobierno británico cambia de política y le cierra a los sionistas la vía de regreso a Israel. Fue entonces que los judíos se levantaron a luchar contra los británicos. Así surgió la Haganá, una organización armada cuyas técnicas consistían en operaciones terroristas.
Los ingleses comenzaron entonces a perseguir al Haganá y a reprimir al pueblo judío con tanta dureza que los sionistas no dudaron en pedirle ayuda a la Italia de Benito Mussolini.
En 1943 el futuro primer ministro Menajem Begin llamó a una completa rebelión contra Inglaterra. Se organizaron ataques a oficinas gubernamentales inglesas, radios, comisarías y cuarteles. Muchos funcionarios ingleses fueron secuestrados y ajusticiados.
El acto de terrorismo más sangriento lo protagonizó el Haganá cuando hizo volar las oficinas de la Secretaría de Gobierno inglés y el Comando del ejército que se encontraba anexado al hotel King David, en este atentado murieron personas de otras nacionalidades y además judíos.
Durante la Segunda Guerra Mundial llegaban inmigrantes desde toda Europa a Palestina, aunque generalmente se los obligaba a regresar o se los arrestaba.
Varias poblaciones se tuvieron que construir en una noche para que los ingleses no puedan desalojar a ningún habitante.
El próximo paso de Weizmann fue buscar el apoyo de EE.UU. Los judíos que vivían en ese país eran muy poderosos y tenían la necesidad de ayudar a los sionistas porque sentían culpa al no haber colaborado durante la Guerra.
Por eso varios representantes judíos de todo el mundo se reunieron en EEUU y organizaron un plan para que los judíos refugiados en Europa pudieran emigrar masivamente a Palestina. Así nacía en los EEUU el Plan Biltimore.
En 1947 la ONU, con apoyo de EE.UU., propuso que la tierra debía ser partida en un estado judío y otro árabe y una zona internacional regida por la ONU que comprendería Jerusalén. Por los próximos dos años, podrían entrar a Israel 150.000 judíos. El Estado judío comprendería el 62% del territorio y el árabe el 38 restante.
En ese momento había 749.000 árabes y 9.250 judíos en la mitad que correspondería al Estado árabe y en la parte adjudicada al Estado judío vivían 497.000 árabes y 498.000 judíos.
No conformes con esta disposición los judíos construyeron 11 colonias en un solo día para que les sea incluida la parte del sur de Judea y el desierto del Neguev.
Incluso para forzar a los palestinos a abandonar sus tierras, algunos grupos sionistas recurrieron al terrorismo.
Los estados árabes, en total desacuerdo con este atropello, le declararon la guerra a Israel pero como fueron vencidos terminaron perdiendo aún más territorio que el establecido originalmente por las Naciones Unidas. En consecuencia más de la mitad de los palestinos abandonaron sus hogares para convertirse en refugiados en los países limítrofes.
En 1967 la tensión entre el Estado de Israel y los países árabes llevó a Egipto –apoyado por la Unión Soviética- a reforzar militarmente su frontera y a establecer alianzas con Siria y con Jordania. Israel -apoyado por EE.UU.- respondió lanzando un ataque preventivo contra Egipto. Este nuevo conflicto fue conocido como la Guerra de los Seis Días y le permitió a Israel conquistar la Península del Sinaí (Egipto) , la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este (Palestina) y los Altos del Golán (Siria).



Naciones Unidas exigió a Israel retirar su ejército de los territorios ocupados pero Israel incentivó el asentamiento de nuevas colonias, que son ilegales según el derecho internacional.
El pueblo errante se convertía así en una potencia ocupante y permanente de territorios tomados por la fuerza.


Un Plan Colonialista
La cultura del pueblo judío es inmensamente rica. Formada por finas pinceladas científicas y artísticas, contiene también un basto sentido humanista.
Su relación con los árabes, en la tierra de Palestina, constituyó una de las experiencias de transferencia cultural más enriquecedoras de la historia de la humanidad.
Pero cuando las ambiciones desmedidas y las ansias de poder meten su cola se cae en un estado tal de arrogancia que en el caso de la cultura hebrea se traduce en una sola palabra: Sionismo.
El sionismo nace como socio de un Imperio colonialista como el inglés con la única intención de construir un Estado Potencia en el Oriente Medio, desde un territorio estratégico donde se unen prácticamente tres continentes, sin reparar que esas tierras estaban habitadas por civilizaciones pacíficas y organizadas.
Un plan de esas características está viciado por naturaleza, sobre todo si su realización se ve favorecida por las masacres llevadas adelante por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Y será por haber nacido en un contexto fuertemente racista o tal vez por considerarse como el pueblo elegido de Dios entre todos los pueblos, que el Estado de Israel se constituye como un pueblo de raza superior rodeado de bárbaros musulmanes.
Y este derecho divino será entonces el pase mágico para que Israel -hoy sexta potencia nuclear del mundo- cometa actos de enorme desprecio por el semejante sin atenerse a los derechos internacionales que deberían hacer de nuestro mundo un “lugar seguro”.
Actos de terrorismo, formación de colonias en territorios ocupados, ataques preventivos contra la población civil, construcción de muros para mancillar al oprimido y bloqueo salvaje contra civiles indefensos no parecen ser suficientes para un Estado impune apoyado por otros Estados impunes, gendarmes del mundo, tan superiores al resto de la humanidad que son los únicos capaces de responsabilizarse por el manejo de armas nucleares.
Cuando Yitzhak Rabin parecía acordar con Yasser Arafat la retirada israelí de los territorios ocupados y el reconocimiento mutuo a la formación de dos Estados, fue descalificado por la derecha recalcitrante de Israel y finalmente asesinado por un fanático israelí. No hay lugar para el acuerdo con razas inferiores.
Hoy sigue habiendo miles de presos palestinos en cárceles israelíes y no existe libertad de movimiento entre las poblaciones debido a que el ejército israelí ha desplegado más de 90 check points (puntos de control) en las rutas donde someten a los viajeros palestinos a todo tipo de humillaciones.
Y esta escalada de arbitrariedad y despotismo nos ha llevado hasta el repudiable ataque sufrido por los barcos tripulados por dirigentes de derechos humanos que llevaban provisiones a un pueblo desesperado, hundido en el hambre, el hacinamiento, la falta de servicios básicos y la pobreza, ante tanta represión y bloqueo. Asesinar a sangre fría a ciudadanos cuyo trabajo desinteresado mejora a la raza humana no resiste comentario alguno, solo provoca repulsión y desprecio.
Pero los medios de comunicación serviles minimizan estos hechos, o simplemente no los visibiliza. Prefieren reservarse toda su condena para el próximo ataque suicida de algún joven desesperanzado, para el lanzamiento de algún cohete casero que no explotará o para el próximo discurso desafiante de Mahmoud Ahmadinejad. Esas siempre serán grandes noticias.


En la siguiente página se publicaron varias fotos de víctimas de los últimos bombardeos contra la población civil de Palestina producidos entre Diciembre del 2008 y Enero del 2009. Las imágenes tienen un contenido altamente impresionable.
http://www.pericolosionismo.altervista.org/Gaza2008-2009.htm