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sábado, 19 de junio de 2010

Despues de 514 años de opresión, EVO! (breve? historia de Bolivia) - Parte II

Segunda Parte: El Estado Boliviano, entre el socialismo y el liberalismo

Hacia el año 1899 Bolivia se encontraba en una disputa de poderes por gobernar al país, entre las fuerzas liberales y las conservadoras. Esta disputa entre dos oligarquías que tenían dos formas de pensar el ordenamiento jurídico del país diferente, aunque siempre en beneficio de las clases dominantes, fue ganada por los liberales mediante la Guerra Civil de 1898; fue entonces cuando se trasladó la sede de la Presidencia de la República desde Sucre a La Paz. Durante esta época se inició la era del estaño, el cual sustituyó a la plata como principal fuente de divisas, produciendo un dramático cambio en la economía boliviana.


El Estado Nación boliviano sería entonces una República Unitaria centralista, organizada por una oligarquía liberal, dueña de la tierra y de los recursos naturales, cuya producción primaria es exportada prácticamente en su totalidad o concesionada a empresas transnacionales, en perjuicio de una maza indígena empobrecida y embrutecida que no gozaba ni siquiera del mas mínimo derecho. El indígena es considerado ciudadano de segunda categoría y por lo tanto explotado por las elites blancas.

Por ese entonces se descubre la goma elástica en los departamentos de Beni y Pando (Región de la Media Luna Oriental) y rápidamente Brasil despoja a Bolivia de una gran parte de estos territorios en la llamada Guerra del Acre en el año 1902. Esta situación calamitosa, es profundizada en 1932 por la llamada guerra del Chaco iniciada contra el Paraguay. Esta guerra es el ejemplo más claro de la disputa del colonialismo por hacerse con las riquezas naturales de nuestro continente ya que, bajo la máscara de un conflicto limítrofe, se escondían los intereses de las compañías petroleras Standard Oil (de EEUU), instalada en Bolivia y Duch Shell (Inglesa), instalada en Paraguay, por la exploración petrolífera de la región del Chaco. Una guerra que costó miles de vidas con el único propósito de explorar una zona de dudosa riqueza, que finalmente no la tenía, demuestra la poca importancia que los países centrales dan a la vida de los habitantes de los países periféricos. Bolivia perdió una nueva guerra y con ella una gran parte del Chaco Boliviano. Un pueblo oprimido internamente por la clase dominante y que, como si fuera poco, es derrotado en sucesivas guerras externas condena a su pueblo, no solo a la pobreza, sino a una autoestima prácticamente nula.

Hacia 1940 más de dos tercios de los bolivianos vivían al margen de la economía de mercado y del sistema socio-político estatal, y todavía en 1950 el número de artesanos igualaba en la economía nacional a los fabriles, constituyendo junto al Paraguay los países mas atrasados del continente, pero al mismo tiempo, paradójicamente, uno de los más ricos en cuanto a recursos naturales, con lo cual el problema de Bolivia es la pésima distribución de la riqueza.

Después de la derrota con el Paraguay, ante el descontento de la población, surge como protesta un movimiento nacionalista que da origen al Partido Socialista Boliviano. Este nuevo partido se atreve a poner sobre el escenario los reclamos del obrero explotado. Así, de esta manera, surgen los primeros intentos de sindicalización. En ese contexto se presenta Franz Tamayo como candidato a presidente. Toda la campaña electoral de sus adversarios se centró en desprestigiarlo por su origen aymara, llegando a ser el slogan de campaña “Haga Patria mate un indio”. A pesar de estos tintes racistas Franz Tamayo logró una victoria abrumadora obteniendo casi el 60 por ciento de los votos pero el ejército nunca lo dejó asumir la presidencia de la República.


Luego de tensiones internas y sucesivos cambios de gobierno, se produce en 1936 un nuevo movimiento revolucionario encabezado por el coronel David Toro. Bolivia se convirtió entonces en la segunda Nación, después de Chile, en implantar un Estado Socialista en América. El Estado Socialista Boliviano fue el primero del continente en estatizar a varias empresas que explotaban los recursos naturales del país. Además implantó la sindicalización obligatoria de todos los ciudadanos, concediéndoles a los obreros derechos tan básicos como la jornada laboral de ocho horas, el dictado de una Constitución social y la creación de un ministerio de Trabajo y previsión social. Sin embargo, como era de esperarse, ese verano nacionalista y distribuidor de riquezas duró apenas un año, siendo derrocado por un régimen fascista, alineado con la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler, que retrotrajo la situación político-social de Bolivia a 1936.


En 1952 surge una nueva revolución, aunque esta vez de carácter militar-nacionalista comandada por el general Paz Estensoro quién ordenará cuatro medidas fundamentales para la organización económica, cívica y social del país:
1) La Nacionalización de las minas de estaño
2) La Reforma Agraria
3) El Sufragio Universal
4) La Reforma Educativa

Además se asistió técnicamente a diversos organismos internacionales para grandes proyectos de ingeniería global, como el Proyecto Corani, la creación del Comité Nacional de Rehabilitación Industrial, el impulso decidido de YPFB, la demanda ante el mundo de la cuestión marítima de Bolivia, la estabilidad monetaria, construcción de carreteras y un gradual impulso al desarrollo económico y social.

Cerró el Colegio Militar, instauró milicias armadas mineras y campesinas y el veto obrero en las minas. En su gobierno se creó la Central Obrera Boliviana. Paz Estensoro terció nuevamente en las elecciones de 1960 y volvió a ser elegido presidente. En su segundo mandato institucionalizó las medidas revolucionarias, aprobó la Constitución de 1961 que consagró las transformaciones de 1952, mantuvo un crecimiento del PIB próximo al 6 por ciento y dedicó sus esfuerzos a desarrollar los recursos económicos del país.

Sin embargo, cuando estaba a punto de iniciar su tercer mandato, luego de haber sido reelegido en las elecciones de 1964, es derrocado por el gobierno militar del general que pasará tristemente a la historia por haber sido el asesino de Ernesto Che Guevara: René Barrientos Ortuño.
Para ese entonces Bolivia, a pesar del sufrimiento y del desprecio casi continuo vivido por la mayoría indígena, ya había conocido dos procesos revolucionarios que habían mejorado notablemente su situación político-social-cultural y la situación económica general del país. Se había contribuido a una valoración nacional de los recursos naturales y a una apreciación importante de la condición de su raza. Sin embargo los campesinos analfabetos no pudieron reconocer en el Che Guevara, a un líder que venía del extranjero para mejorar la posición de los desclazados bolivianos. Esa desconfianza natural que el boliviano tiene por el extranjero es un síntoma generado por las derrotas sufridas ante las fuerzas externas, y como consecuencia de la gran pérdida de su territorio.