Las elecciones a Presidente de 1983 las ganó Raúl Alfonsín con el 52 por ciento de los votos.
Su ataque visceral contra el peronismo se basó en dos columnas fundamentales: su apoyo a la teoría de los dos demonios -que hoy tanto utiliza la derecha para justificar la guerra sucia- condenando la lucha armada peronista si
n analizar las causas que la habían originado: bombardeos contra la población civil, golpes de Estado, fusilamientos a dirigentes y militantes y 18 años de proscripción política -casi todas acciones apoyadas por la UCR- y la desperonización de los sindicatos que comenzó con la denuncia de un supuesto pacto sindical-militar y siguió con el envío al Congreso de un proyecto de reforma sindical conocido como "Ley Mucci".Además Alfonsín se negó a restablecer las paritarias y se reservó para su gobierno el derecho de fijar los salarios. Esta es la explicación de las 13 huelgas generales organizadas por la CGT.
Si bien se trató de desarticular el aparato golpista militar se permitió por otro lado que continuaran manejando el formidable negocio de la venta de armas.
Durante el gobierno de Alfonsín se firmaron 14 decretos secretos de exportación de material bélico (incluidas bombas de fósforo prohibidas por la Convención de Ginebra).
En cuanto a lo económico, se intentó implementar un plan keynesiano para reactivar la economía. Pero el pobre diseño basado en endeudamiento y en emisión monetaria y no en generación de riqueza genuina, llevó al país a un pico de inflación insostenible.

Alfonsín cedió en tan solo un año y medio a la presiones de las Corporaciones que le pedían planes de ajuste contra el salario. Por gestión del Ministro Terragno se intentaron realizar algunas privatizaciones de empresas públicas, sembrando así la semilla del neoliberalismo. Esos planes pasaron a la historia como “Plan Austral” y “Plan Primavera”.
Seis de esos grupos de presión formaban parte del proyecto de promoción industrial por el cual el gobierno transfería recursos públicos a estas corporaciones mediante subsidi
os estatales.En 1984 convocó a una concentración multipartidaria contra el FMI pero por otro lado envió al Congreso un proyecto de ley para reconocer la deuda externa ilegítima, que sus herederos del radicalismo actual pretenden pagar, como si fuera poco, con más endeudamiento y recorte de presupuesto público y no con reservas acumuladas en dólares.
Primero resuelve enjuiciar a la Junta Militar pero luego envía al Congreso las leyes de Obediencia de Vida y Punto Final. En pocas horas los rebeldes carapintadas pasaban de ser golpistas a héroes de Malvinas equivocados.
Detrás
de algunas de estas medidas, operaba un oscuro personaje. Enrique Nosiglia, fue un gran animad
or del clientelismo político. Las cajas PAN manejadas por Franja Morada eran canjeadas por votos.En 1987 el Coti Nosiglia fue designado Ministro del Interior. Su designación coincide con la profanación de la tumba del General Perón y el robo de sus manos por eso existen investigaciones que lo relacionen con ese hecho.
En enero de 1989 se produjo el copamiento del Regimiento de La Tablada por el Movimiento Todos por la Patria (MTP), para denunciar un golpe de Estado planeado por el Coronel Seineldín y el candidato a Presidente por el Justicialismo Carlos Saúl Menen.
La violencia con la que actuaron los 3600 integrantes de las Fuerzas Armadas para reprimir a unos cuarenta militantes mal armados, es inaceptable para un gobierno cuya piedra filosofal era el funcionamiento democrático de las instituciones.
Después de haber masacrado a los militantes del MTP, se torturó, se fusiló y se desapareció a algunos de los prisioneros.

El 1de mayo de 1989 Alfonsín -lejos de la ética y la calidad institucional - le asestó al salario uno de los golpes mas salvajes de nuestra historia para favorecer la rentabilidad de los grandes grupos empresarios.
En plena hiperinflación, cuando la masa trabajadora hambreada se lanzó al saqueo de supermercados, el “padre de la democracia” mandó a la prefectura a reprimir, causando un muerto y varios heridos.

Luego del éxito de “El Secreto de sus Ojos” sería bueno filmar la segunda parte, ambientada en los
años ochenta, que refleje en la ficción al genocida Guglielminetti como guardaespaldas de Alfonsín. Y ya que los radicales siempre se mantuvieron en una posición de superioridad intelectual y cultural frente a la “ignorancia” de los negros peronistas me gustaría cerrar con una frase del rey de los exabruptos Herminio Iglesias: “Yo me comeré las eses pero otros se comieron al país”
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