Parece ser que la fiebre del Bicentenario también ha contagiado a ciertos factores de poder que se esmeran en defender el relato de la historia confeccionado por Bartolomé Mitre para justificar sus aberraciones históricas, o peor aún, para ocultarlas.
En ese contexto ha surgido una disputa por el relato histórico que no ha podido ser sesgado por la censura del ministro de Educación macrista Esteban Bullrich en los
preparativos previos al Bicentenario.
Por su parte el Presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, se apropió para su cosecha -o para su Tambo- de la figura de Mariano Moreno en su último discurso pronunciado en la Sociedad Rural.
En ese contexto ha surgido una disputa por el relato histórico que no ha podido ser sesgado por la censura del ministro de Educación macrista Esteban Bullrich en los
preparativos previos al Bicentenario.Por su parte el Presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, se apropió para su cosecha -o para su Tambo- de la figura de Mariano Moreno en su último discurso pronunciado en la Sociedad Rural.
Biolcatti dijo que ellos -la Mesa de Enlace- hubieran apoyado a Mariano Moreno en su defensa del libre comercio “contra los gravámenes” que imponía el Imperio español, citando la “Representación de los Hacendados”. Con lo cual infiere que Moreno hubiese estado del lado de los Patrones del campo en su reclamo contra las retenciones porque comparten “los mismos ideales y la misma lucha”
Lo que ignora Biolcatti, es que en realidad lo que le exigía Moreno a la tiranía colonial (porque en ese entonces no había una Presidenta democrática elegida por el pueblo) era que destruya la monopolización que ejercía sobre nuestro comercio exterior. De esta manera los productores y los comerciantes locales obtendrían las ganancias que les correspondiesen y se terminaría con el contrabando de productos ingleses por los cuales no ingresaban divisas a l
as arcas del Estado.Moreno creía firmemente en el rol del Estado, por eso gestó fábricas estatales de armas y de pólvora; por eso fundó la Biblioteca de Buenos Aires a la que deberían acceder todos sus habitantes sin distinción de clases sociales.
Moreno había proyectado una República democrática administrada por un Estado sanador de las diferencias preexistentes entre quienes la integraban, sin títulos ni escudos nobiliarios, sin esclavos, y sin ciudadanos de segunda.
Con esa intención escribió la Representación de los Hacendados, donde además de proponer la liberalización del comercio exterior, expresó la necesidad de modificar la relación fiscal recargando la mayor responsabilidad arancelaria en la clase más pudiente en beneficio de los más desamparados.
En ese sentido no se debe olvidar que ya en su tesis doctoral había condenado la sumisión de los habitantes originarios al sistema de trabajo esclavo que significaban la mita y el yaconazgo.
Ese modelo de país en el que creía Moreno, fue cristalizado en varios de sus escritos, como por ejemplo: “Sobre las miras del Congreso”, “Jura de la Junta Provisoria (1810)”, “Prólogo al Contrato Social” (1810) y “Supresión de los honores del Presidente” (1811). Y tan convencido estaba que no dudó en derramar la sangre que consideró necesaria para alcanzarlo. Así lo había proyectado en su “Plan de Operaciones” (1810).
En lo que no creía Moreno, como buen admirador de la Revolución liberal Francesa, era en el absolutismo monárquico y en los abusos del poder estatal. Aborrecía las dictaduras y las tiranías, por eso se rebelaba contra
ellas.Entonces es obsceno pensar que Moreno hubiese compartido sus ideales con quienes apoyaro
n la matanza masiva de habitantes originarios en la mal llamada “Campaña del Desierto”, y con quienes solventaron todos los golpes de Estado que sacudieron a nuestro país. Muchos de estos patrones del campo han sido favorecidos por la Dictadura de Videla con la condonación de deudas impagables, uno de ellos fue la propia familia de Biolcatti.Esos mismos sectores no solamente son los máximos responsables de la arbitraria distribución de la riqueza que asola
a nuestro país desde su fundación, sino también de la injusta redistribución del ingreso, al ser los que más impuestos evaden; los que mantienen la mayor cantidad de trabajadores en la informalidad; y los que más fomentan el trabajo infantil.Por eso, si Moreno viviese en nuestro tiempo hubiese estado tan cerca de Biolcatti como un jacobino de un tirano, es decir, la misma distancia que separa a un poste de un fusil.
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