Desde hace muchos años, la táctica y la estrategia han equiparado los tantos en el fútbol. Ya no todo depende de la inspiración de algún jugador sino que también con una buena táctica y estrategia un rival débil puede eclipsar al jugador más pintado.Por eso hubiese sido más lógico que el partido contra Alemania se hubiese planteado de manera diferente. No es lo mismo Corea, Nigeria o Grecia que México y mucho menos que Alemania. A un equipo con un funcionamiento casi perfecto, que se desenvuelve en forma vertical y veloz, ensanchando la cancha y generando espacios se lo tendría que haber presionado en el medio. Pero para eso se tendría que haber poblado ese sector. Está claro, se imponía el doble cinco con Bolatti si se busca más equilibrio, o con Verón si se quiere manejar la pelota. También se barajó la posibilidad de que juegue Pastore como enganche para que el equipo sea más pausado y creativo, y no pierda poder ofensivo.
Ahora bien ¿soportarían pibes inexpertos como Bolatti y Pastore la presión de jugar contra Alemania? ¿Estaban los 36 años de Verón en la mejor forma física para aguantar el ritmo de esos dos leones del medio campo alemán?
Ahora bien ¿soportarían pibes inexpertos como Bolatti y Pastore la presión de jugar contra Alemania? ¿Estaban los 36 años de Verón en la mejor forma física para aguantar el ritmo de esos dos leones del medio campo alemán?
Otro punto muy criticado de la selección fue la defensa. Que Demichelis no estaba en su mejor momento no hay duda. De todas maneras, al lesionarse Samuel y entrar Burdiso en su reemplazo ¿quién podía reemplazar a Demichelis? ¿Otamendi? ¿Heinze de seis?
Respecto a los marcadores de punta, coincido, a los jugadores no se los debiera cambiar de puesto. Yo también creo en los especialistas. Aunque no parezcan puestos tan diferentes no es lo mismo Jonás de cuatro que de ocho.
Otamendi no tuvo su mejor día. Dos errores suyos en la misma jugada provocaron el gol de Alemania a los dos minutos de juego, gol que condiciona, por cierto, el desarrollo del mismo. Sobre todo cuando es generado por un error de la defensa. Eso genera nerviosismo e inseguridad en el resto del equipo.
Una buena opción hubiese sido Clemente. Ahora bien, cuantas veces fue criticado Clemente por descuidar su espalda a la hora de proyectarse y por atacar mejor de lo que defiende ¿No hubiese sido mucha ventaja para un excepcional jugador como Podolsky?
Y a los anti-Heinze les recuerdo que fue determinante por el gol que le hizo a Nigeria y por sus cabezazos salvadores contra México. Además contra Alemania el problema no vino precisamente por su sector. Heinze tuvo un mundial cuanto menos aceptable (porque marcadores de punta de nivel internacional no tenemos).
En cuanto a la delantera se critica la inclusión de De María como carrilero pero contra Alemania jugó la mayor parte del partido como delantero derecho enganchando para adentro como zurdo ante la marca del supuestamente flanco débil alemán ocupado por Boateng. De María terminó jugando un buen partido pero Boateng no era tan débil como se presumía.
Yo también pienso que Messi es delantero y no volante. No tiene pausa, no es cerebral, no es un jugador táctico, no sabe jugar sin la pelota. Lo de Lío es desequilibrar con esa habilidad y esa precisión en velocidad impresionante, en los últimos tres cuartos de cancha. Por eso cuando arranca desde atrás cierra tozudamente los caminos. Y si las cosas no van bien no tiene el carácter para ponerse el equipo al hombro o dar vuelta resultados adversos. Está claro: No es Maradona ni Kempes, es Messi. Un pibe de ahora que tiene una formación diferente y un origen y una historia diametralmente opuesta, tanto a la de Diego o a la del Matador como a la de Téves (que también es un pibe de ahora). Y se lo debe aceptar así, como un producto de nuestro tiempo con todo lo que eso significa. Además todavía está a tiempo de romperla y consagrarse en la selección como se ha consagrado en su club. Pero funcionando como delantero y no como volante y con un equipo bien formado que lo contenga. Tampoco Maradona y Kempes explotaron en su primer mundial sino en el segundo.
En definitiva yo también hubiese planteado el partido de manera diferente. Con Verón o Bolatti, sin Demaría, con Messi de punta, Clemente de cuatro y sin Demichelis, pero eso no nos hubiese asegurado la victoria ni una derrota menos pomposa que la finalmente ocurrida.
Porque tenemos que sacarnos ese mito de que tenemos los mejores jugadores del mundo. Los nuestros son muy buenos pero los de los otros equipos también lo son. No lo tenemos a Lucio, Piquet o Puyol en la defensa, ni a Villa, Close, Podolsky, Forlán o Roben en la delantera. No tenemos al doble cinco alemán, al Holandes, al uruguayo o el Ghanés. No tenemos un enganche como Sneijder o Iniesta o Kaka, ni marcadores de punta talentosos como los de España, Holanda o Brasil (o al cuatro uruguayo que la rompió contra Alemania).
Fuimos los mejores en el 78, en el 86, y tal vez en el 94, pero de eso hace ya muchos años.
Por eso no tenemos que desgarrarnos las vestiduras. Después de todo perdimos con Alemania, siete veces finalista en la historia de los mundiales y tres veces campeón del mundo. Son mejores que nosotros, como lo son los brasileros y los italianos. Porque en el fútbol no siempre gana el mejor ataque, a veces también, gana la mejor defensa o el equipo más equilibrado o el más efectivo.
Selecciones como España o Alemania no solamente tienen a sus jugadores los 324 días del año entrenando en su país, además la mayoría de sus jugadores constituyen la base de dos de los tres mejores equipos de Europa: Bayer Munich y Barcelona. Y no me vengan con que eso no es importante porque en cualquier orden de la vida, un equipo de tipos que trabajan juntos durante años funciona mucho mejor que un grupo que se junta a laburar de vez en cuando.
Y en los torneos cortos, como por ejemplo los mundiales, también influyen mucho los malos arbitrajes o los rivales con los cuales te vas cruzando (no es lo mismo que te toque Alemania en cuartos de final que Ghana o Paraguay). Te puede tocar un equipo que se cierra bárbaro en defensa, te mete un gol en off side en el único contraataque, y te termina ganando. O te puede tocar un equipo que por las características de sus jugadores o por implementar una determinada estrategia te termina complicando mucho más que el equipo más pintado.
Porque señores, después de todo el fútbol es un juego, dinámico y cambiante. Y hasta a veces caprichoso e injusto. Si Higuaín le hubiese entrado a la pelota un poquito más fuerte u Otamendi no hubiese perdido la marca a los tres minutos, tal vez hoy no estaríamos hablando de táctica y estrategia. Porque ninguno de los errores de Otamendi en el primer gol de Alemania se originó por un problema posicional sino por nerviosismo en el faul a Podolsky y por desatención en la marca personal en el centro.
En definitiva, la táctica y la estrategia son fundamentales en el fútbol de hoy pero también lo son las incidencias del juego, las circunstancias surgidas tanto de la casualidad como de la causalidad.
Y no olvidemos que Maradona agarró un fierro caliente. Un equipo que estaba desorientado y sin ideas, con su clasificación al mundial más que comprometida. Con nada de entrenamiento nos clasificó al mundial, armó un grupo bárbaro de pibes que tienen dos mundiales por delante y demostró ser un gran conductor de grupos, siempre atento a las necesidades de sus jugadores a quienes se los vio felices y a gusto. Eso también es muy importante para obtener buenos resultados. Además es un gran motivador e inculcó el amor por la camiseta a jugadores que parecían ajenos a ella.
Todo lo demás se puede mejorar, trabajando con tiempo y con tranquilidad. Desde abajo y con la humildad de un quinto puesto. Porque el fútbol es un juego tan complejo y tan completo que no depende de un solo principio sino de un conjunto de componentes que en un mundial, se tienen que dar todos al mismo tiempo.
Por eso Maradona se merece, sin ninguna duda, otra oportunidad al frente de la selección nacional.
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