Rivadavia y la ley de Enfiteusis; la República Unitaria, culta y europea; el General Roca y la campaña del desierto; Bartolomé Mitre y la guerra de la triple alianza; el pacto Roca-Runciman; el bombardeo de la Plaza de Mayo; Aramburu y los fusilamientos de J.L. Suarez; Onganía y la noche de los bastones l
argos; Sarmiento: “Civilización y Barbarie”.
24 de Marzo de 1976, mediante un golpe cívico-militar, el establishment internacional y el cipayismo nacional, se disponen a reorganizar al país civilizado. Con este cometido buscan eliminar a las barbáricas montoneras federales.
Porque es
hora de ponerle un freno definitivo al avance desc
ontrolado de los salarios de los trabajadores que perturban la impoluta rentabilidad de las grandes corporaciones.
Esos sindicatos insolentes, organizados por ese General populista y por “esa” mujer, hoy se encuentran infiltrados por esa zurda loca que trae ideas desestabilizadoras desde el exterior, y que nada tienen que ver con nuestra identidad occidental y cristiana, que con tanta eficiencia, se enseña en las Escuelas de las Américas.
Este disci
plinamiento feroz es apoyado por gran parte de la clase media y alta, por acción u omisión; por los patrones de la Sociedad Rural, que empezaban a ser menos pecuarios y mas agros; y por los medios de comunicación, que se asociaban a la dictadura para c
oncebir los primeros monopolios fraudulentos. En aquellos años no entregaban aún sus espacios a las voces de la reconciliación nacional, del consenso, y del diálogo. Tampoco a los teólogos de la teoría de los dos demonios, ni a los cultores de las formas republicanas.
Eran otros tiempos y otros los métodos periodísticos. La información se arrancaba con la tortura y la realidad se ocultaba con cinismo. Porque los 25 millones de argentinos, unidos por la misma bandera, jugaremos el mundial.
Nos explican que las industrias nacionales fabrican productos caros y de calidad mínima, y para desmoralizar a los obreros, se fomenta la competencia con productos extranjeros, q
ue son mucho mejores y más baratos. Porque ellos si que saben hacer las cosas. Así que nos invaden con sus genialidades y nosotros, a cambio, cerramos nuestras fábricas y estatizamos sus deudas. Total, a la parte civilizada de nuestra nación le encanta ser colonia de un Imperio tan magnifico como el vuestro. Seguramente en el futuro, cuando la barbarie sea disciplinada y se desempolven las urnas, votaremos a los herederos de esos exitosos empresarios para que nos gobiernen. Así nos sentiremos un poco más europeos o norteamericanos. Porque esos si que son países en serio.
Ese país civilizado ignora a esas viejas que andan dando vueltas por la Pirámide de Mayo, con un pañuelo blanco sobre sus cabezas. Porque antes, esas madres, no eran las madres del dolor, eran locas que no supieron cuidar a sus hijos. Pero que sabe la civilización sobre
plantar la semilla de la conciencia social. Solo sabe sobre torturas y violaciones; sobre robo de bebes y cadáveres dinamitados; sobre campos de concentración y vuelos de la muerte. Y se burla de la historia de esas 30.000 ausencias, que se atrevieron a luchar por el país de la barbarie, hasta el extremo de bailar con la muerte para conseguir un sueño: nuestro sueño.
Ahora es todo sufrimiento para esas madres. Angustia, palpitaciones, insomnio. Ese vacío infinito que provoca un féretro sin descanso y tantas flores sin sepulcro.
Esos especiali
stas en aplicar la picana eléctrica sobre genitales indefensos y en violar mujeres embarazadas, no tuvieron la misma valentía para defender a la patria. Fueron los bárbaros colimbas del interior los que sacrificaron sus vidas para que algunos represores puedan salvar las suyas. Debería volver la colimba, así esos menores delincuentes, a los que les robamos sus sueños e ilusiones, hacen algo por su país. Como en aquellos gloriosos días de la gesta de Malvinas.
argos; Sarmiento: “Civilización y Barbarie”.24 de Marzo de 1976, mediante un golpe cívico-militar, el establishment internacional y el cipayismo nacional, se disponen a reorganizar al país civilizado. Con este cometido buscan eliminar a las barbáricas montoneras federales.
Porque es
hora de ponerle un freno definitivo al avance desc
ontrolado de los salarios de los trabajadores que perturban la impoluta rentabilidad de las grandes corporaciones.Esos sindicatos insolentes, organizados por ese General populista y por “esa” mujer, hoy se encuentran infiltrados por esa zurda loca que trae ideas desestabilizadoras desde el exterior, y que nada tienen que ver con nuestra identidad occidental y cristiana, que con tanta eficiencia, se enseña en las Escuelas de las Américas.
Este disci
plinamiento feroz es apoyado por gran parte de la clase media y alta, por acción u omisión; por los patrones de la Sociedad Rural, que empezaban a ser menos pecuarios y mas agros; y por los medios de comunicación, que se asociaban a la dictadura para c
oncebir los primeros monopolios fraudulentos. En aquellos años no entregaban aún sus espacios a las voces de la reconciliación nacional, del consenso, y del diálogo. Tampoco a los teólogos de la teoría de los dos demonios, ni a los cultores de las formas republicanas.Eran otros tiempos y otros los métodos periodísticos. La información se arrancaba con la tortura y la realidad se ocultaba con cinismo. Porque los 25 millones de argentinos, unidos por la misma bandera, jugaremos el mundial.
Nos explican que las industrias nacionales fabrican productos caros y de calidad mínima, y para desmoralizar a los obreros, se fomenta la competencia con productos extranjeros, q
ue son mucho mejores y más baratos. Porque ellos si que saben hacer las cosas. Así que nos invaden con sus genialidades y nosotros, a cambio, cerramos nuestras fábricas y estatizamos sus deudas. Total, a la parte civilizada de nuestra nación le encanta ser colonia de un Imperio tan magnifico como el vuestro. Seguramente en el futuro, cuando la barbarie sea disciplinada y se desempolven las urnas, votaremos a los herederos de esos exitosos empresarios para que nos gobiernen. Así nos sentiremos un poco más europeos o norteamericanos. Porque esos si que son países en serio.Ese país civilizado ignora a esas viejas que andan dando vueltas por la Pirámide de Mayo, con un pañuelo blanco sobre sus cabezas. Porque antes, esas madres, no eran las madres del dolor, eran locas que no supieron cuidar a sus hijos. Pero que sabe la civilización sobre
plantar la semilla de la conciencia social. Solo sabe sobre torturas y violaciones; sobre robo de bebes y cadáveres dinamitados; sobre campos de concentración y vuelos de la muerte. Y se burla de la historia de esas 30.000 ausencias, que se atrevieron a luchar por el país de la barbarie, hasta el extremo de bailar con la muerte para conseguir un sueño: nuestro sueño.Ahora es todo sufrimiento para esas madres. Angustia, palpitaciones, insomnio. Ese vacío infinito que provoca un féretro sin descanso y tantas flores sin sepulcro.
Esos especiali
stas en aplicar la picana eléctrica sobre genitales indefensos y en violar mujeres embarazadas, no tuvieron la misma valentía para defender a la patria. Fueron los bárbaros colimbas del interior los que sacrificaron sus vidas para que algunos represores puedan salvar las suyas. Debería volver la colimba, así esos menores delincuentes, a los que les robamos sus sueños e ilusiones, hacen algo por su país. Como en aquellos gloriosos días de la gesta de Malvinas.Por todo esto, para la militancia, que lucha desde el oscuro margen de la barbarie,
todos los días son 24 de marzo de 1976. Porque todos los días volvemos a bajar el cuadro de Videla. Porque todos los días pedimos juicio y castigo para los culpables. Porque todos los días luchamos por barbarizar este país civilizado.
todos los días son 24 de marzo de 1976. Porque todos los días volvemos a bajar el cuadro de Videla. Porque todos los días pedimos juicio y castigo para los culpables. Porque todos los días luchamos por barbarizar este país civilizado.
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